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De los
doce competidores que iniciaron El Bar con la ilusión intacta, hoy
sólo permanecen Mónica, Daniel, Eduardo y Federico. Y mientras el
transcurrir del reality fue marchitando las esperanzas de algunos,
otros se consolidaron entre los preferidos de la audiencia. Ese es
el caso de Federico Blanco (21), uno de los cuatro semifinalistas
que pugnan por el premio de cien mil dólares y uno de los más
deseados por la platea femenina. “Por lo general soy de provocar
problemas y me he peleado más de una vez —reconoce—, pero en El Bar
trato de cumplir un papel mediador. Una de las cosas que me aportó
el programa fue tranquilidad para manejar situaciones que en otros
momentos no manejé con tanta precaución”. Consciente de las
fantasías que despierta la televisión, Federico se considera un
chico de barrio y quiere hacerle entender a las chicas que es apenas
una parte más de un experimento. Su romance con la ya eliminada Yael
Glancszpigiel (21), una de las chicas más atractivas de las seis que
comenzaron el ciclo, ayudó para alimentar esas fantasías entre las
televidentes. —¿Siente que con las mujeres tiene más éxito que
antes? —Sí, totalmente. Siempre fui un agraciado con las
mujeres; es más, casi todos los problemas y cosas lindas de mi vida
están involucrados con mujeres. Ellas son parte de mi vida y las
respeto mucho, me he gastado muchos sueldos en
mujeres... —¿Cómo es eso? —Me gasté sueldos en ropa, en
salidas, en regalos, en rosas. Me fascina complacer a una mujer y
lograr que se sienta bien..
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“Siempre fui un agraciado con las mujeres; es
más, casi todos los problemas y cosas lindas de mi vida están
involucrados con mujeres. Ellas son parte de mi vida y las respeto
mucho.”
Federico Blanco afirma que El Bar le permitió
descubrir una cierta seguridad ante las cámaras..
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